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jueves, 1 de septiembre de 2016

Extraños sonidos en el distrito de Barranco

avenida Grau -  Distrito de Barranco

Capítulo I.

Un estudio fotográfico


1. Extraños sonidos en el distrito de Barranco

Esta historia de extraños eventos se remonta a los años 1960, en el estudio fotográfico de mi padre, ubicado en la Av. Piérola del distrito de Barranco. En el negocio fotográfico sólo laboraba mi padre, con algunos ayudantes por momentos, hasta mediados del año 1964 nunca escuché alguno de los comentarios que relataré.

El negocio tenía un amplio ambiente en la recepción con una vitrina colocada desde el piso hasta el techo que dividía el salón principal del estudio. Dicha vitrina estaba adornada con muchas fotografías y una banca de madera insertada como esquinero.

Por ello se había formado un segundo ambiente, con una espaciosa área de techos altos, con una capacidad de hasta 50 personas, en la cual se encontraba el equipo, las luces, el telón, varias sillas y bancas, habiendo instalado en un apartado: un lavadero y un espejo clavado en la pared.

Hacia el fondo, previa grada un pasadizo conducía a dos habitaciones, la primera ubicada al lado izquierdo, donde estaba el laboratorio (habilitado como cuarto de laboratorio), con las ventanas tapiadas con una cortina de color negro, iluminada con un par de focos de color rojo. La puerta tenía una cerradura para que pudiera ser cerrada por dentro. 

Continuando por el pasadizo se encontraba otra amplia habitación con un área destinada para un lavatorio, y en un pequeño cuarto a la izquierda estaban los servicios higiénicos. En este salón el mobiliario se colocó un par de mesas de madera en forma de escuadra, donde se ubicó la guillotina, el secador, los rodillos, las cortadoras, entre otros instrumentos necesarios para culminar la fotografía.

El local construido en material noble a principios de los años 1950, fue habilitado desde el inicio para que sea un negocio, con varios metros de retiro municipal.

Se sabe que esa área había sido un campo de cultivo, y antes de ello formaba parte de una antigua Huaca llamada La Viñita, ubicada en el límite del distrito de Barranco. Dicha Huaca empezaba en la quebrada de Armendariz y se prolongaba hasta la Av. Pierola, lugar de los eventos.

En la fotografía se observa toda la zona de la actual Av. Grau, sin construir, cuando aún era un campo de cultivo..


Panorámica del distrito de Barranco -  año 1948
2. Los sonidos de la fotografía

Mi padre siempre fue muy colaborador con aquel que se lo solicitara, primos, vecinos, estudiantes de los colegios del distrito y algunos miembros de la familia recibimos sus enseñanzas, con mucha paciencia de su parte. 

Nos enseñó la metodología para adecuar el equipo fotográfico, mover las luces para que no produzcan sombras en el rostro, la posición del rostro y demás partes del cuerpo en el momento de captar las fotografías, revelar los negativos, cuadrar la ampliadora para el tamaño deseado de la vista, preparar los químicos necesarios para los distintos revelados y/o impresiones de las tomas, y uno que otro secreto con relación al retoque, así como algunos adornos del acabado.

Durante el proceso, era constante escuchar algunos sonidos característicos en el laboratorio y en la zona del secado, como el interruptor de la ampliadora, los rebotes sobre la mesa de madera del mango del rodillo y de la guillotina, ambos de metal.

En el año 1964, debido a la constante exposición a los químicos, mi padre sufrió una grave enfermedad, reduciendo su peso en un cincuenta por ciento, en menos de tres meses, lo que motivó una intervención quirúrgica de emergencia.

Durante ese tiempo, mi madre y un primo de mi padre, lo reemplazaron en el estudio, pero al regresar al hogar, por razones médicas debía apartarse de los químicos, por ello decidió laborar por la mañana lejos del laboratorio, siempre en su profesión de fotógrafo. Mientras el negocio era atendido por mi madre y a veces por mi abuela paterna, quien no sabía captar fotografías, ella sólo se limitaba a recibir los rollos para revelar y entregar los trabajos culminados.

Una tarde en la que yo estaba con mi abuela, llegó mi madre y preguntó si mi padre ya había regresado, la respuesta de ambas fue negativa, pero mi madre insistió que escuchaba los sonidos característicos del laboratorio, al asegurarle a mi madre que nadie estaba en las habitaciones del fondo, ella decidió ingresar para comprobarlo, a los pocos segundos, ella retornó, y asintió con la cabeza que teníamos razón, ambas habitaciones estaban vacías.

Esos sonidos fueron constantes, según comentarios de mi madre, mi hermana y algunos clientes, debo confesar que yo nunca escuché ninguno.

Una mañana, en la que yo estaba con mi abuela, llegó un primo de mi padre, a pesar de haberle informado que él había salido, el primo aseguró que mi papá si estaba en el laboratorio, aquél insistía en oír todos los sonidos característicos de la fotografía, e ingresó para constatarlo, al retornar, con un tono de voz nervioso y con el rostro pálido, mencionó que ahí dentro no había nadie, pero que se escuchaban muchos ruidos sin que se moviera nada.

Otros comentarios se referían a observar caminar a un hombre alto en el pasadizo, como saliendo hacia el salón principal, para luego desaparecer en el marco de la puerta, en instantes que ello no podía ser posible, pues mi padre no se encontraba en el negocio.

Existe un momento que recuerdo con asombro, al culminar la cirugía médica de mi padre, el médico que realizó la intervención hizo el siguiente comentario “si supera las 24 horas de post operación prácticamente ha vuelto a nacer”.

Años después, esas palabras me hicieron pensar en el ser enfermo con riesgo de muerte que ingresó a la sala de operaciones, quizá era el que permaneció en el negocio fotográfico, mientras que el ser que se recuperó de la operación era el que volvió a nacer.

El tiempo transcurrió, mi padre dejó el local unos años después y el tema se olvidó.


Puente de los Suspiros -  Distrito de Barranco

Esta introducción no tiene relación directa con los extraños eventos como efecto de la Batalla de Miraflores, pero habiendo residido durante muchos años en el distrito de Barranco, y escuchado decenas de situaciones paranormales sin explicación, decidí iniciar esta publicación con esta extraña historia familiar.

Aunque, se sabe que el 14 de enero del año 1881, tropas del ejército chileno también invadieron el balneario, destruyeron lo que encontraron en su camino, inclusive el primer Puente de los Suspiros, y hasta atacaron a algunos vecinos que defendían sus predios. Inclusive utilizaron una antigua residencia ubicada en la calle Ermita como su centro de operaciones.

La historia cuenta que se necesitaron varios meses para que el distrito de Barranco vuelva a la normalidad, y lo más curioso fue que parte de esa reconstrucción, aparentemente, se realizó con una colecta de dinero realizada en el país invasor, Chile, ya que en la zona de la actual calle Independencia y en los alrededores del parque Municipal, residían decenas de ciudadanos chilenos que fueron afectados con esa intromisión.


4 comentarios:

  1. Gracias por compartir esta interesante historia sobre los eventos paranormales en el estudio de su Sr.Padre, una consulta actualmente que hay en ese lugar? Si se pudiera saber.

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    Respuestas
    1. El local es el almacén de la ferretería que se encuentra al costado, que siempre permanece cerrado, creo que nunca más volvió a ser un negocio. Es en la primera cuadra de la Av. Piérola en el distrito de Barranco, creo que es la única ferretería.

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