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jueves, 10 de marzo de 2016

La calle Francisco Del Castillo en Miraflores

Capítulo VIII.

El Reducto Nº 2.

3. Las calles Francisco Del Castillo y 15 de Enero


Parque Reducto No 2 - Distrito de Miraflores

A principios de los años 1970, una pareja recién casada se mudó en una hermosa residencia a unos metros del parque Reducto, sobre la calle Francisco Del Castillo, a los pocos años nacieron sus dos hijos, primero una dama y luego un varón. Por aquella calle no circula el transporte público por ello era normal escuchar sólo el ruido de las travesuras de los niños.

Fue hacia el año 1980 en que la relatora, la madre de los niños, empezó a escuchar extraños sonidos durante las mañanas, que la casa se quedaba vacía; el cónyuge en el trabajo, los niños en el colegio y la empleada realizando las compras para el almuerzo.

La dama, le agradaba bordar en el amplio jardín interior, y fue en una de esas mañanas, en que sintió pasos sobre la escalera, pensó que su marido había llegado para almorzar y se acercó a saludarlo, buscó en el dormitorio conyugal, en los servicios, en toda la casa y no había nadie, a los pocos minutos llegó la empleada, quien tenía llave y se sorprendió ante el relato.

Días después, una noche de fin de semana, el cónyuge había salido a un compromiso, era el día de descanso de la empleada por ello la relatora no pudo acompañarlo, porque debió quedarse con los niños. Cerca de la media noche escuchó un paso sobre las escaleras, pensó que era su esposo, quien al no haber salido con el carro no requería ingresar al garaje, por ello no oyó el sonido del motor, aunque ella recuerda que tampoco sintió que se abriera la puerta, aún así encendió la lámpara sobre la mesa junto a su cama, y esperó y esperó.

Transcurrieron los minutos y su marido no ingresaba a la habitación, ella decidió levantarse para darle la bienvenida, pero descubrió que la casa estaba completamente oscura, se dirigió hacia la habitación de cada uno de sus hijos y comprobó que dormían, descendió por las escaleras, encendió todos los focos a su paso, llegó hasta la cocina y se detuvo porque empezó a sentir temor y un intenso frió, por ello decidió regresar a su habitación, mientras subía las gradas su marido ingresó a la casa, comentándole el suceso, quedando como un extraño evento.

calle Chariarse - Distrito de Miraflores 


Otra noche, mientras todos dormían en su casa, la dama volvió a escuchar los pasos sobre la escalera, despertó a su esposo y juntos fueron a revisar la casa, a pesar que él no había escuchado nada, fueron a la cocina y al cuarto de la empleada, quien estaba dormida. Luego de la revisión, decidieron subir a la azotea, que estaba cerrada con llave, pero al igual que en el resto de la casa, no había nadie.

Una tarde, en la que la pareja matrimonial había salido, los niños se quedaron con la empleada. Alrededor de las 8 pm., luego de cenar en el comedor de diario, ambos niños aseguraron escuchar pisadas en las escaleras, y fue la niña la que salió de la cocina para dar el alcance a los que se suponían eran sus padres, al llegar a la escalera, subir, buscar en los dormitorios y no encontrar a alguien, decidió quedarse en la sala para esperarlos, sin embargo el hermano decidió irse a dormir. Cuando llegaron sus padres, la niña les comentó su experiencia, lo que motivó que ambos se preocuparan en averiguar sobre el asunto.

Transcurrieron los días, y la niña insistía que escuchaba pisadas sobre las escaleras y que aquellas continuaban como si caminaran en el pasillo cerca de su habitación; ante ello, la madre reunió a la familia y les dijo que ella también escuchaba esos pasos, pero que felizmente la casa era lo suficientemente grande como para albergar a otros seres, sobre todo los que provenían de otra dimensión, quizá por encontrarse en una zona donde había habido un conflicto bélico, relatándoles algunos sucesos de la Batalla de Miraflores. Poniendo especial énfasis en remarcar, que era preferible temer a los seres vivos que a los muertos.

Los niños tomaron la idea con algo de duda, pero la firmeza en las palabras de la madre, fueron suficientes para que se dejara de hablar sobre el tema.

Pasaron varios años, la dama se divorció, los hijos formaron cada uno su familia y la casa quedó prácticamente habitada sólo por la relatora. La señora del servicio doméstico, que trabaja ahí desde hacía más de 30 años, ya no laboraba a tiempo completo, pues había formado una familia, ella empezaba a trabajar a las 8 a.m., y se retiraba alrededor de las 6 p.m., hora que llegaba la relatora, sin embargo, las pisadas continuaron.


calle 15 de Enero - Distrito de Miraflores -  Fotografía obtenida del internet


Hacia principios de la década del 2000, posiblemente debido a la soledad de la casa, las pisadas cada vez se escuchaban más fuertes y frecuentes, por ello la relatora solicitó a la dama del servicio doméstico, si podía ir a vivir a tiempo completo con ella, y si deseaba, podía llevar a alguno de sus hijos, para acompañarla, sobre todo por las noches.


La señora del servicio doméstico aceptó, y llego a la casa con su hija menor, por lo cual la relatora las colocó en una de las habitaciones de sus hijos, para que durmieran más cómodamente y además cerca de ella.

Como los sonidos no cesaban, decidió adquirir un perro, el cual empezó a dormir en su habitación, el cachorro acostumbraba acurrucarse sobre la cama, pero conforme fue creciendo se colocaba al borde de la puerta, porque parecía que escuchaba pasos en la escalera, y trataba de salir para averiguar si alguien estaba en la zona, pero la puerta estaba cerrada.

Ello tranquilizó a la relatora, quien desde ese día optó por dormir con la puerta abierta, notando que apenas se escuchaba un paso, la mascota salía corriendo y empezaba a ladrar, instante en que el sonido de las pisadas cesaba.

Ni la señora del servicio doméstico ni su hija, le comentaron nunca sobre algún sonido, pero ella le comentó a la dueña de casa que desde que estaba el perrito, todas dormían más tranquilas.

Desde esa fecha, la relatora duerme sola en la casa con su mascota, quien lo cuida como su más preciado compañero.

Parque  Pablo Arguedas - Distrito de Miraflores

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