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lunes, 20 de junio de 2016

Urbanización Santa Cruz

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

1. Urbanización Santa Cruz

Parque Maria Reiche  - Distrito de Miraflores

La urbanización Santa Cruz era un área de cultivo que limitaba con otros fundos y chacras muy cerca a un ramal del río Huatica, antiguo canal utilizado para el regadío de las áreas verdes.

Ruta del Río Huatica   - Distrito de Miraflores - Fotografía obtenida del internet
Con los años la zona se fue urbanizando, un área cerca de los restos de la Huaca conocida como Santa Cruz fue adquirida por un particular y donada al Ejército Peruano, institución que lo usó como cuartel. En el área colindante al mar se habilitó una zona de equitación, por la necesidad de tener un espacio donde cuidar a los caballos, que por esa época era el sistema de patrullaje de la ciudad.

Cuartel San Martín  - Distrito de Miraflores - Derechos Reservados

En el año 1913 se habilitó  El Camino de la Magdalena, conocida como avenida del Ejército, con destino al distrito de Magdalena, creado el mismo día que el distrito de Miraflores, el sendero conducía a la nueva ciudad conocida como Marbella. El 10 de mayo de 1920, por Ley No. 4101 se crea oficialmente el distrito de Magdalena del Mar con distintos límites, pero manteniendo sus fronteras con Miraflores.

En el año 1937 aún no había agua potable en esa zona, por ello fue necesario habilitar desde los pozos de los ranchos cercanos, diversas conexiones hacia las casas de la calle Mendiburu.

Por una de las esquinas de la calle Córdova pasaba otro canal de regadío, también utilizado por los pobladores, dicho canal bordeaba el cuartel y desembocaba en una catarata en la ladera del acantilado que conduce al mar.

Panorámica de la Urb. San Cruz   - Distritos de Miraflores y San Isidro 
Durante la década de 1960, gestiones de algunos alcaldes miraflorinos lograron la transferencia de parte del terreno donde se realizaba la equitación, para ser utilizado como depósito de los restos de las áreas verdes.

Años después, parte del desmonte y tierra retirada de la Quebrada de Armendáriz y de las laderas barranquinas y miraflorinas, fue colocado en la quebrada Del Ejército, construyendo una especie de pendiente artificial, para acceder por esa ruta a las playas miraflorinas; con el tiempo se habilitó una vía asfaltada a la playa hacia los distritos de San Isidro y Magdalena.

Parte de la ladera de la Av. Del Ejército fue convertida en una planta de transferencia y depósito de desecho de ramas, plantas y flores, conocido como el relleno sanitario miraflorino, aunque sólo fueran enterrados los restos de las áreas verdes, en aquel lugar la basura de los vecinos era almacenada por algunas horas, sirviendo como punto de acopio para despacharla a un verdadero relleno sanitario.

Al principio de la década de 1990 se decidió construir una cancha de fútbol y un coliseo multideportivo nombrado estadio Niño Bonilla en homenaje a uno de los jóvenes que fallecieron en la Batalla de Miraflores, Manuel Bonilla Elhart (Callao, 1868-Lima, 15 de enero de 1881).

Panorámica de la Urb. Santa Cruz   - Distrito de Miraflores 

Panorámica de la Urb. Santa Cruz   - Distrito de Miraflores - Fotografía obtenida del Google

sábado, 18 de junio de 2016

Eventos paranormales cerca al ocaso

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

2. Eventos paranormales cerca al ocaso.

Estadio Manuel Bonilla - Distrito de Miraflores

El primer comentario sobre un tema inexplicable en esta zona, lo escuché en el año 1996, a pesar de ser un área muy poblada, ese estadio es hasta hoy un lugar poco frecuentado por los vecinos, por varios motivos:

la soledad del lugar,
las fuertes corrientes de aire,
pero sobre todo por la disposición del campo deportivo, lo cual ocasiona que la pelota se pierda en el horizonte,
además de la inestabilidad del terreno, el cual constantemente se hunde, lo que provoca que los deportistas se resbalen o caigan.

El extraño relato fue realizado por el protagonista, un caballero residente en el distrito y en la zona de Santa Cruz, que siempre le ha agradado participar en los campeonatos de fútbol. Al culminar uno de los partidos necesitó los servicios higiénicos, los del primer piso estaban ocupados, y el personal de seguridad del estadio lo dirigió hacia el segundo piso, afirmando que había otros servicios junto a las oficinas administrativas.

El entonces joven, subió y encontró todas las puertas de las oficinas cerradas, a excepción de una ubicada al final del pasillo, la cual tenía un letrero con la palabra “Tópico”. Una vez dentro de esa oficina, observó que había equipo y material médico, para medir la presión, para comprobar peso y talla, una calavera de plástico hacia la esquina detrás del escritorio, entre otros objetos.

Estadio Manuel Bonilla - Distrito de Miraflores

El relator observó que sentado en la silla del escritorio, pero de espaldas, se encontraba una persona, a la cual le inquirió si sabía cuál de las puertas conducía a los baños. Cuando el sujeto sentado, giró la cabeza, el joven se asustó, la zona estaba muy oscura, eran casi las 6 de la tarde, por lo que sólo distinguió como una sombra en vez de una cara y menos pudo mirarle a los ojos.

El muchacho volvió a preguntar por los servicios higiénicos, pero el sujeto en vez de responder hizo el ademán de pararse, observando a un ser de un tamaño superior al normal, que desplegaba algo similar a un par de alas, aunque podría haber sido que aquel sujeto usara una amplia capa.

Ese hecho fue suficiente para que el joven saliera corriendo de la oficina hacia el pasadizo, descendió por las escaleras y descubrió que todos sus amigos ya se habían marchado, continuó corriendo hacia la puerta de ingreso, hacia el agente de vigilancia, quien se limitó a escucharlo sin responder.

El relator continuó buscando a sus amigos, porque debía regresar a la cancha para recoger su maletín, pero tenía temor de ir solo ante la oscuridad de la noche, por eso solicitó la compañía de alguno de los vigilantes, luego de un largo rato de espera, uno de ellos lo acompañó.

A raíz de este suceso, el relator indagó en su barrio y descubrió algunos relatos sobre el Estadio Bonilla, algunos amigos le habían comentado que escuchaban el sonido de las puertas, pasos cuando ascienden o descienden desde las escaleras, y que la oficina del tópico sólo atiende hasta las 2 de la tarde, luego de lo cual la puerta se cierra con llave, por los objetos médicos que ahí se guardan. Lo que le preocupó fue que ninguno de los empleados municipales le respondió sus preguntas.

Semanas después volvió a ir a jugar al estadio Bonilla, pero durante un largo rato se paró en medio del patio de entrada para ver si alguien subía por las escaleras después de las 6 de la tarde, observando que después del ocaso nadie caminaba por esa zona.


Estadio Manuel Bonilla - Distrito de Miraflores

jueves, 16 de junio de 2016

La Hacienda Santa Cruz

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

3. La Hacienda Santa Cruz

Parque Maria Reiche - Distrito de Miraflores

A principios de la década de 1980, yo era asidua a la zona donde se practica ciclismo  en Miraflores, ubicado en el actual parque del Skate, cerca al parque María Reiche, en esos años no existía ninguno de esos parques.

Por esos años, antes de la remodelación del parque, conocí a una anciana de piel negra, quién acostumbraba pasear a su perro por toda esa zona durante las tardes.

Una tarde, cerca al ocaso, empezamos a conversar. Ella me comentó que nació en el año 1900 justo a principios de siglo, en una chacra que se extendía hasta la calle Mendiburu, casi al límite con la prolongación de la Alameda Central, hoy Av. José Pardo. Me dijo que casi todos los miembros de su familia laboraban en el campo, desde el amanecer hasta el ocaso, viviendo en precarios solares construidos de caña y barro muy cerca de la zona de cultivo.

Aprovechando el canal de regadío que pasaba por el camino de tierra de la calle Córdova (habilitado aproximadamente hasta el año 1946) se plantaron  muchos árboles de mora, que era consumido por su familia y otros pobladores.

La mayoría de ciudadanos negros que laboraban en las haciendas, residían en solares construidos muy cerca al otrora cuartel San Martín y a los terrenos agrícolas. A partir del año 1913 la zona de Santa Cruz cercana a la Alameda Central estaba siendo urbanizada y re distribuida en pequeñas parcelas, muchas de las cuales se convertían en haciendas.

La dama me comentó, que el horario de trabajo lo marcaba la luz del sol, la labor se iniciaba alrededor de las 6 a.m. y era normal que los campesinos la abandonaran minutos antes del ocaso, porque no era posible continuar debido a la falta de luz, y además por el rumor que en esos momentos se vería caminar a dos personas con una extraña vestimenta, no acorde con las de los campesinos.

Uno que andaba preocupado por esa visión, era el capataz, quien pensaba que esa extraña visita podría malograr los sembríos, por ello en las mañanas siguientes acostumbraba revisar que todo estuviera perfecto; preocupándose al no comprobar algún rastro de pisada, constantemente decía que parecía que los sujetos hubieran camino en el aire.


Otro de los recuerdos de la señora, se remontaba hacia el año 1927, ella se acordaba que no había agua en morada, era preciso abastecerse desde varias cuadras, en una poza vecina, hasta que se habilitó un pilón ubicado entre las calles Gral. Varela y Enrique Palacios, cerca de la casa hacienda Santa Cruz, a varios metros de donde hoy está la clínica Anglo Americana. Debo reconocer que la edad de la señora la podía hacer calcular mal algunos datos, porque en realidad la clínica Americana queda a varias cuadras de esa zona, pero igual la continué escuchando.

La dama recordaba que por los años 1930, la zona estaba empezando a urbanizarse, manteniéndose algunas pequeñas chacras hacia el lado de San Isidro, donde trabajaba su conyugue.

Ella me mencionó que su marido también le habló sobre algunas extrañas experiencias, la misma sobre los seres caminando justo a la hora del ocaso, además que era costumbre sentir un viento helado proveniente del Este, acompañado de unos sonidos no comprensibles, parecían como murmullos, a pesar de laborar a varias cuadras de distancia del malecón. Ese comentario también me parecía un poco incongruente, porque el viento normalmente viene desde el Oeste, el mar, pero quizá esa sensación no era viento.


Parque Maria Reiche - Distrito de Miraflores 

La dama continúo conversando, recordando que como en la zona no existía alumbrado público, era poco frecuente salir durante la noche, debido a la oscuridad y que en realidad nadie tenía a donde ir, además por los rumores sobre ese par de extraños sujetos que también se les veía caminar por las oscuras calles, y algunas veces inclusive dentro de los solares. Ella me aseguró haberlos visto varias veces, pero desde que tiene su perrito ya no les hace caso.

La última conversación que tuve con dicha señora fue hacia finales de la década de 1980, ella me aseguró que aún algunos vecinos afirmaban ver a ese par de sujetos, pero sobre todo sentir el viento helado y el sonido similar a un murmullo, como si alguien estuviera bisbisando, pero la información era ya un poco confusa, porque inicialmente el viento helado era por la zona cercada a San Isidro, y ella me dijo que residía por la zona de Mendiburo cerca a la Iglesia.


Parque Maria Reiche - Distrito de Miraflores - Fotografía obtenida de la Revista de la Municipalidad de Miraflores

Es de anotar, que en parte del acantilado, ubicado al centro de ambos parques, hay una quebrada que conduce a la playa, habitada por muchos años, por varias familias de pescadores, algunos agricultores, y seres de otros oficios; hacia la década de 1970 fue considerado un asentamiento humano, llamado “El Chaparral”.

En el año 1996, a esos vecinos miraflorinos, el alcalde de turno, los trasladó hacia unos terrenos en la ciudad de Ventanilla, acondicionando dicha área para el futuro parque Reiche.

Toda esa zona de San Cruz ha sido considerado por décadas como un barrio obrero, poblado por personas de escasos recursos, muchos sin oficio conocido y quizá hasta con algún prontuario, han transcurrido muchos años, y a pesar del auge desde el punto de vista culinario y mecánico, hasta ahora muchas de esas quintas continúan tugurizadas.



Bajada del Parque Maria Reiche  
Zona donde residían los habitantes del Asentamiento El Chaparral
Distrito de Miraflores

martes, 14 de junio de 2016

La calle José de la Torre Ugarte

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

4. La calle José de la Torre Ugarte.


calle José de la Torre Ugarte  - Distrito de Miraflores

Un par de relatos provienen de una misma calle, José de la Torre Ugarte, perpendicular a las avenidas La Mar y Mendiburo, fue una zona donde se instalaron a principios de la década de 1930, muchas quintas para los residentes de clase media y pobre del distrito de Miraflores.


4.1 Un carrusel que se mueve solo

En el año 1996 un vecino miraflorino, quien residía desde el año 1970 en dicha calle, me comentó esta curiosa historia, que sucedió en dos etapas.

El caballero vivía con su esposa y sus tres niños menores de edad, él trabajaba de lunes a sábado, mientras que la señora se encargaba de las labores del hogar, según palabras del relator, ella, aparentemente nunca observó algo insólito.

Las narraciones empiezan con las extrañas visiones de la hija mayor, la niña, tenía asignado el dormitorio cuya ventada daba a un pasaje. Una noche creyó ver algo que atravesaba las dos paredes, que se dirigía a la habitación de sus hermanos, quienes a los pocos minutos empezaban a discutir.

Otra noche, la visión fue más nítida, porque apareció algo semejante a una persona pero sin forma, que traspasó la pared de su cuarto para volver a cruzar la otra pared hacia la habitación de sus hermanos, quienes a esa hora estaban durmiendo. A la mañana siguiente, ambos nuevamente empezaron a discutir, por ello, la niña creyó conveniente comentárselo a sus padres, quedando como una singular conversación.

Como aparentemente nadie le dio importancia a su relato, decidió estar atenta para ver si el evento se repetía, y efectivamente sucedió varias veces entre espaciadas fechas; en cada suceso, ella se lo comentaba a su padre, pero el comentario quedaba relegado porque casi siempre en el mismo momento sus hermanos estaban discutiendo en su habitación. Sin embargo, su padre (el relator), había apuntado cada uno de los incidentes vividos por su hija.

Una noche en que la niña había viajado con su madre, para visitar a unos familiares, el relator decidió dormir en ese cuarto, para tratar de verificar sus comentarios y los incidentes.

En la tercera noche divisó algo parecido a una sombra en medio de la habitación, hasta desaparecer, por ello decidió caminar hacia el cuarto de sus hijos, quienes estaban durmiendo, para evitar despertarlos no encendió el foco, pero se mantuvo parado en el umbral de la puerta, para comprobar si divisaba algo extraño.

A la mañana siguiente, los niños volvieron discutir echándose la culpa uno al otro, sobre los desórdenes de las cosas del otro.

Muy sereno el padre conversó con sus niños, solicitándoles que confíen en él, porque trataría de solucionar ese problema, pero primero los niños deberían mudarse a la habitación matrimonial, para esperar a la supuesta sombra pero con los focos encendidos.

En los siguientes días no sucedió nada, hasta la noche anterior a la que regresarían su esposa e hija. Esa extraña sombra apareció en la habitación de sus niños, el relator, asombrado, vio como se movían los libros y artículos del estante, abriéndose el ropero, y ver salir “volando” algunas prendas de vestir, que yacían sobre el suelo o sobre la cama.

Ante la presencia de lo inexplicable, el relator se informó sobre ¿por qué sucedían estos eventos?, y decidió aplicar algunas recomendaciones, como gritar, maldecir, amenazar hacia el aire para que deje de molestar a sus hijos, retándolo a actuar si continuaba asustándoles.

Antes de empezar a actuar de manera violenta, decidió mudar por unos días a sus tres hijos a la casa de un familiar, luego de aplicar las medidas preventivas, los niños regresaron al hogar, y les sugirió que en lo posible eviten discutir y menos en su habitación, así vean que existe un inexplicable desorden, que traten de ser solidarios, arreglen sus cosas, sin gritar ni pelear.


Carrusel - fotografía obtenida del internet
Carrusel - fotografía obtenida del internet
La calma regresó al hogar hasta el año 1984 en que nació su cuarta y última hija, cuya cunita fue colocada en la habitación de la hermana mayor.

A los pocos días, la hija mayor volvió a comentarles a sus padres sobre algo extraño que notaba cerca a la cuna de su hermanita. Ella reparó que la bebé sonría ante el movimiento del carrusel, el cual giraba sin que nadie lo girase, también se veía que la nena alzaba sus brazos, como deseando que alguien la levante.

El relator sintió temor y decidió comentárselo a su esposa, por ello movió la cuna de la bebe a la habitación matrimonial, y fue en su habitación que la pareja constató que efectivamente el carrusel giraba sin que alguien lo moviese, junto a la alegría de la nena. El padre creyó conveniente regresar la cuna a la habitación de la hermana; quien no estaba muy contenta al saber que alguien más la acompañaría, felizmente sin asustarlas.

A las semanas se realizó el bautizo de la bebe, se invitó a muchas personas a la casa, quienes ingresaban a la habitación de las niñas para mirar a la bebé, pero la sorpresa de algunos creó confusión entre las visitas, pues la mayoría salían apresurados de esa habitación e inclusive de la casa, argumentando varios de ellos, de manera muy nerviosa, que alguien estaba sentado en el aire, junto a la cuna de la bebe. Es de destacar que nadie dijo que el extraño realizara algún ademán ni movimiento, simplemente parecía paralizado, como detenido en el tiempo pero mirando a la bebe.

Cuando la niña cumplió un año, la madre decidió retirar las barandas protectoras de la cuna.

Una tarde en que la madre estaba lavando en el patio, escuchó un fuerte golpe, como si la bebe se hubiera caído de la cuna, cuando la señora ingresó a la habitación, descubrió que la nena estaba sobre el suelo pero encima de cuatro almohadones, dos pequeños provenientes de la cuna y otros dos grandes de la cama de la hermana, ubicado a varios metros de distancia.

La madre estaba segura que ella nunca había colocado los almohadones grandes ni en la cuna y menos en el suelo, por eso no tenía ni idea de cómo habían llegado a colocarse debajo del cuerpo de la bebe. Cuando llegó la hermana mayor, respondió que ella si sabía cómo se habían movido esos almohadones.

A los pocos meses la familia se mudó de casa, pero residiendo en la misma zona de Miraflores.



calle José de la Torre Ugarte  - Distrito de Miraflores

2. Una dama embarazada en la calle José de la Torre Ugarte.

El siguiente relato tuvo origen a principios de los años 2000, comentado por una dama, quien recuerda que cuando ocurrieron los extraños sucesos, ella estaba recién casada y con dos meses de embarazo.

Por su estado, pocas veces podía dormir durante toda la noche, casi todas las madrugadas, alrededor de las 3 a.m., solía ir a la cocina para prepararse algo caliente para beber, cuando le pareció ver atravesar algo por la pared, desapareciendo de manera inmediata, pero ella atribuyó esa visión a la oscuridad de la noche y al cansancio.

Otra noche de insomnio, mientras estaba en la cocina, volvió a observar que algo caminaba en el comedor, trató de seguirlo y se dio cuenta que aparentemente atravesaba la pared que conducía a la habitación de su futuro bebe. Rápidamente ingresó a dicho cuarto pero al tratar de encender el foco, este no prendió, supuso que estaba malogrado o quemado, se acercó hacia la cuna manipulando el interruptor de la lámpara colocada sobre una mesita, pero esta tampoco encendió, al no poder ver nada, regresó a su cuarto y se acostó.

A la mañana siguiente, ingresó al cuarto del bebe y esta vez los focos del cuarto y de la lámpara si encendieron.

A los pocos días y nuevamente a la medianoche la dama estaba por ingresar a la cocina pero modificó su paso al volver a apreciar a una supuesta sombra entrar a la cocina y atravesar la pared, dirigiéndose hacia el cuarto del bebe, una vez dentro de la habitación del futuro bebe sintió un viento helado, a pesar que las ventanas estaban cerradas, al apretar el interruptor otra vez no encendió el foco, al acercarse a la mesa de noche, descubrió que la lámpara se encontraba en el suelo, pero aún enchufada, aun así tampoco encendió el foco.

Desde ese día la dama embarazada evitaba ir a la cocina durante la noche, pare ello colocó un termo con agua caliente en su dormitorio, preparado por la empleada, previo interrogatorio, sobre si ella también veía cosas extrañas en la casa, entre las respuestas negativas, la empleada aseguró que ella nunca había dejado la lámpara en el suelo, pero que notaba que algunos juguetes y peluches a veces eran encontrados sobre la cama o en el suelo, cuando ella estaba segura que luego de sacudirlos los había vuelto a colocar sobre la repisa.


calle José de la Torre Ugarte  - Distrito de Miraflores

Llego la fecha del alumbramiento y después de ser dada de alta del hospital, la dama optó por ir a vivir a la casa de su madre, e insistir a su esposo que lo mejor era mudarse, argumentando que la humedad del distrito, podría hacer daño al bebe.

Casi un mes después del nacimiento de su niño, la dama regresó a la casa para colaborar con la mudanza. Durante el proceso de empacar las cosas y muebles, una vecina se le acercó para despedirse, y en medio de la conversación le comentó que era normal que los residentes de esa casa no permanecieran más de seis meses, por el espectro que ahí vivía, el cual según todos los antiguos inquilinos, era muy violento.

Cuando ambas compartieron vivencias, descubrieron que era la primera vez que una dama embarazada estaba residiendo en dicha casa, quizá por ello no hubo rastros de violencia.


domingo, 12 de junio de 2016

El Segundo Ovalo de Pardo

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

5. El Segundo Ovalo de Pardo

Ovalo Moraes Barros - Distrito de Miraflores

Las actuales calles Dos de Mayo y Enrique Palacios aún mantienen hermosas residencias construidas a inicios del siglo XX. Fue en una de esas calles que la cruza en que sucedieron estos extraños eventos.

Hacia el año 1930, una familia decidió construir su hogar a la altura del segundo ovalo de la Alameda Pardo, hacia una de las mencionadas calles. Los propietarios diseñaron la arquitectura así como las áreas para los jardines con muchas plantas y flores para que rodearan el predio.


Ovalo Moraes Barros - Distrito de Miraflores

Mientras excavaban el terreno para construir un semisótano descubrieron los restos mortales de un oficial vestido con uniforme chileno, parece que debido a que el cadáver se encontraba muy cerca de un antiguo canal de regadío, la estructura ósea estaba prácticamente perfecta.

El personal de construcción decidió  reportarlo al propietario, quien no deseaba mirar a nada ni nadie, y sugirió que sean ellos los que decidan qué hacer con esos restos, sin embargo su hijo menor, quien recordaba esa frase negativa del padre, y por esa época tenía 14 años, si deseó verlo, asustándose inicialmente, pero como quería tener algún recuerdo, le solicito a los obreros que lo ayudaran a recoger algunos botones, rangos y medallas, para enseñárselos a sus amigos. El maestro de obra, previa limpieza con alcohol o bencina, se los entregó al joven.

Transcurrieron los años, y el tema se olvidó, hasta que uno de los nietos del propietario de la casa, quien fue el que me relató la historia, siendo él un niño, su familia fue a visitar a sus abuelos y observó algo extraño en el jardín, al acercarse comprobó que era un hombre parado de costado, el cual de pronto desapareció. Ello le asustó, y fue a preguntar al personal de servicio, sobre quién era ese señor vestido con algo parecido a un uniforme, apoyado sobre un objeto, algo similar a una muleta y que de pronto desaparece, pero nadie le respondió.


calle 2 de Mayo - Distrito de Miraflores

El relator recuerda, que esa primera visión fue hacia finales de los años 1950, a pocos días de iniciar las clases en un colegio del distrito, que quedaba muy cerca de la casa de su abuelo. En aquella época los colegios funcionaban en dos turnos,  mañana y tarde, por eso a medio día, solía ir a almorzar a la casa de su abuelo, por ello, para él, esas visiones fueron recurrentes, pero evitó comentárselo a alguien de la familia. A principios de 1970, siendo  adolescente, él y su familia se mudaron a la casa del abuelo.

Al relator le asignaron una de las habitaciones del segundo piso, desde una de sus ventanas podía ver al sujeto parado en el jardín, el cual aparentemente nadie más veía.

Una tarde, el hermano de su padre, coleccionista de objetos antiguos, visitó su antiguo hogar, y ante la inquietud de su sobrino sobre aquella extraña visión, decidió mostrarles los “recuerdos” obtenidos del uniforme del soldado, objetos que aún permanecen en la casa paterna, ubicados en un cuarto construido en el tercer piso, donde se colocaban algunos enseres en desuso.

Ello aumento el interés del relator. Una tarde mientras estaba parado supuestamente cerca al sujeto, pero al lado del jardinero, realizó un comentario sobre el cuerpo encontrado en la zona, la respuesta del jardinero fue que su ayudante, un anciano que laboraba eventualmente con él, sobre todo para recoger la maleza, hablaba sobre el soldado parado en el jardín, el cual aparecía y desaparecía, pero que eso era casi normal en muchas casas antiguas del distrito de Miraflores, Barranco y Surquillo, que era la zona donde trabajaba, pero el asunto es no hacerles caso.

El relator se lo comentó a otros miembros de su familia, pero ninguno de ellos ni el tío coleccionista se habían preocupado en investigar sobre quien fue ese extraño, ni de los irregulares sucesos.

En el año 1976, el relator contrajo matrimonio y dejó el hogar, regresó eventualmente a dicha casa pero evitó todo comentario y hasta de mirar hacia el jardín.


Alameda Pardo  - Distrito de Miraflores

viernes, 10 de junio de 2016

Las calles Dos de Mayo y Enrique Palacios

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

6. Las calles Dos de Mayo y Enrique Palacios.

Alameda Pardo - Distrito de Miraflores

Estas calles fueron urbanizadas a inicios de los años 1900, habitada por nativos, agricultores y pescadores, para los cuales se construyó quintas de adobe y caña, la mayoría de un solo caño, lo curioso es que delante de ellas, se edificaban hermosas residencias con amplios jardines y retiros, con un sistema de agua a base de un pozo, del cual abastecían a los solares.

Hasta la mitad del siglo XX la zona era muy oscura, empezándose a instalar sistemas de energía eléctrica y redes de agua y desagüe, acondicionadas en las esquinas de las calles principales, con tuberías subterráneas hacia las casas.

Ovalo Espinar y Alameda Pardo - Distrito de Miraflores

Hacia los años 1960 empezaron a circular vehículos de transporte público, lo cual motivó la construcción de viviendas multifamiliares de dos y tres pisos.

El siguiente relato es la reunión de extraños eventos vividos por una dama a inicios de la década de 1980.

Ella me comentó que por razones labores, descendía del colectivo de servicio público en la Av. Arequipa y caminaba hacia su hogar en la calle Elías Aguirre, pero algunos días debió usar otro servicio de transporte, y descender en la oscura Av. Espinar, siempre era a las 11 p.m. , momento en que la zona estaba prácticamente desierta, por ello debía caminar con cuidado hacia su casa.

Una noche, mientras transitaba por el calle Enrique Palacios, observó a un par de sujetos, por eso reparó en su fisonomía, ambos de contextura gruesa y de una talla mayor al promedio, caminaban delante de ella, con un andar lento, sin hablarse entre sí y ni siquiera mirarse, emanaban un olor similar al de la ropa guardada por años, los dos estaban vestidos de color oscuro, usando uno de ellos algo similar a una gorra.

En el momento de acercarse hacia el final de la vereda, no se detuvieron para cruzar la pista de la calle Arica, a pesar de aproximarse un bus de transporte público y un vehículo particular, los dos sujetos se encontraban a mitad de la pista, y continuaban caminando, para ella, ambos seres corrían el riesgo de ser atropellados, por eso se asustó y pensó en lo peor, pero al culminar de transitar el bus, ella los divisó caminando sobre la vereda del frente.

Confundida con este suceso, pensó que quizá era el cansancio y la oscuridad de la noche, la que la hizo suponer que ocurriría un accidente.

Otra noche caminando, en la misma calle, nuevamente observó a los dos sujetos pero a mayor distancia, por ello optó por cruzar la calle hacia la otra vereda e ignorarlos.


El tercer encuentro fue más dramático, era casi la medianoche, la dama caminaba presurosa por la calle Dos de Mayo, muy cerca de la calle Elías Aguirre, cuando se topó de frente con ambos sujetos, quienes a diferencia de los encuentros previos, esta vez caminaban de Este a Oeste, en ese instante volvió a percibir el desagradable olor ha guardado, y por un instante trató de mirarles el rostro, sintiéndose un poco mareada al observar un par de borrosos tonos grises en vez de caras, pero lo más desagradable fue, sentir que uno de ellos atravesaba parte de su cuerpo con uno de sus brazos, donde llevaba su cartera, la cual se movió.

El acto de caminar de ambos sujetos, aparentaba que nada ni nadie estaba sobre la misma vereda, por eso no era necesario moverse al verla venir en sentido contrario, la dama asustada y algo fastidiada, decidió girar su rostro para tratar de mirarlos mejor, a pesar de la oscuridad de la calle, cuando descubrió que ninguno tenía los zapatos sobre la vereda, inclusive ambos parecían no tener pies, o que estaban flotando.

La relatora continua viviendo en la zona, en lo posible evita caminar por dichas calles por las noches, y cuando no tiene alternativa, y divisa a alguien caminando cerca, opta por cruzar la calle o transitar por la pista.


Alameda Pardo - Distrito de Miraflores - Fotografías Derechos Reservados

Alameda Pardo - Distrito de Miraflores - Fotografías Derechos Reservados