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sábado, 18 de junio de 2016

Eventos paranormales cerca al ocaso

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

2. Eventos paranormales cerca al ocaso.

Estadio Manuel Bonilla - Distrito de Miraflores


El primer comentario sobre un tema inexplicable en esta zona, lo escuché en el año 1996, a pesar de ser un área muy poblada, ese estadio es hasta hoy un lugar poco frecuentado por los vecinos, por varios motivos:

la soledad del lugar,
las fuertes corrientes de aire,
pero sobre todo por la disposición del campo deportivo, lo cual ocasiona que la pelota se pierda en el horizonte,
además de la inestabilidad del terreno, el cual constantemente se hunde, lo que provoca que los deportistas se resbalen o caigan.

El extraño relato fue realizado por el protagonista, un caballero residente en el distrito y en la zona de Santa Cruz, que siempre le ha agradado participar en los campeonatos de fútbol. Al culminar uno de los partidos necesitó los servicios higiénicos, los del primer piso estaban ocupados, y el personal de seguridad del estadio lo dirigió hacia el segundo piso, afirmando que había otros servicios junto a las oficinas administrativas.

El entonces joven, subió y encontró todas las puertas de las oficinas cerradas, a excepción de una ubicada al final del pasillo, la cual tenía un letrero con la palabra “Tópico”. Una vez dentro de esa oficina, observó que había equipo y material médico, para medir la presión, para comprobar peso y talla, una calavera de plástico hacia la esquina detrás del escritorio, entre otros objetos.

Estadio Manuel Bonilla - Distrito de Miraflores


El relator observó que sentado en la silla del escritorio, pero de espaldas, se encontraba una persona, a la cual le inquirió si sabía cuál de las puertas conducía a los baños. Cuando el sujeto sentado, giró la cabeza, el joven se asustó, la zona estaba muy oscura, eran casi las 6 de la tarde, por lo que sólo distinguió como una sombra en vez de una cara y menos pudo mirarle a los ojos.

El muchacho volvió a preguntar por los servicios higiénicos, pero el sujeto en vez de responder hizo el ademán de pararse, observando a un ser de un tamaño superior al normal, que desplegaba algo similar a un par de alas, aunque podría haber sido que aquel sujeto usara una amplia capa.

Ese hecho fue suficiente para que el joven saliera corriendo de la oficina hacia el pasadizo, descendió por las escaleras y descubrió que todos sus amigos ya se habían marchado, continuó corriendo hacia la puerta de ingreso, hacia el agente de vigilancia, quien se limitó a escucharlo sin responder.

El relator continuó buscando a sus amigos, porque debía regresar a la cancha para recoger su maletín, pero tenía temor de ir solo ante la oscuridad de la noche, por eso solicitó la compañía de alguno de los vigilantes, luego de un largo rato de espera, uno de ellos lo acompañó.

A raíz de este suceso, el relator indagó en su barrio y descubrió algunos relatos sobre el Estadio Bonilla, algunos amigos le habían comentado que escuchaban el sonido de las puertas, pasos cuando ascienden o descienden desde las escaleras, y que la oficina del tópico sólo atiende hasta las 2 de la tarde, luego de lo cual la puerta se cierra con llave, por los objetos médicos que ahí se guardan. Lo que le preocupó fue que ninguno de los empleados municipales le respondió sus preguntas.

Semanas después volvió a ir a jugar al estadio Bonilla, pero durante un largo rato se paró en medio del patio de entrada para ver si alguien subía por las escaleras después de las 6 de la tarde, observando que después del ocaso nadie caminaba por esa zona.


Estadio Manuel Bonilla - Distrito de Miraflores



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