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sábado, 12 de marzo de 2016

El Reducto Nº 2.

Capítulo VIII.

El Reducto Nº 2.

Durante los eventos de la Batalla de Miraflores, la ubicación del Reducto Nº 2, era cerca de las líneas del tren, y al actual parque Reducto, entre las avenidas Benavides y Reducto, pero los acondicionamientos llegaron casi hasta la Av. República de Panamá, y la avenida Benavides, sin embargo los lamentables eventos tuvieron repercusión en un inmenso diámetro.


Carretera de Chorrillos / Av Paseo de la República  - Distrito de Miraflores


1. Los extraños eventos de la calle San Martín

En el año 1980, en una hermosa casa ubicada en esa calle, se mudó una joven pareja con sus dos hijos menores, ambos varones. Los dormitorios de ésa época tenían incorporados los armarios de tres y cuatro puertas, por ello la madre sólo necesitó instalar un par de estantes, para que los niños colocaran sus libros y cuadernos, situando en la parte superior de los armarios los objetos que no se usaban, como la ropa de otra temporada.


calle San Martín - Distrito de Miraflores
A las pocas semanas de residencia, la madre, quien es la relatora de esos sucesos, empezó a escuchar que sus hijos discutían porque, aparentemente uno había escondido y/o desordenado las cosas del otro, insistiendo cada uno que ninguno había sido. Evento similar al ocurrido en la calle José de la Torre Ugarte.

Ante ello, el padre optó por mover cada estante en zonas muy alejadas entre sí, pero los problemas continuaron, en especial el día domingo, en la que la familia se ausentaba de la casa por unas horas, y al regresar, e ingresar los niños a su habitación, los padres escuchaban gritos y reproches de uno haber desordenado las cosas del otro.

Como el problema parecía no tener solución, y los niños no cesaban de pelear y llorar, los padres decidieron un domingo a mediodía arreglar ellos mismos la habitación, asegurándose que todo estaba en orden al momento de salir.

Al regresar al hogar, alrededor de las 6 p.m., mientras la madre llevaba, con ayuda de los niños, unos paquetes a la cocina, el padre fue a la habitación de sus hijos y descubrió el mismo desorden, algunos libros y juguetes estaban dispersos sobre las camas y el suelo.

Esa noche los niños durmieron en la habitación de los padres, creyendo conveniente, permitir que se queden ahí mientras se trataba de averiguar qué había sucedido.

Durante las semanas que necesitaron para encontrar un nuevo hogar, nadie durmió en el otrora cuarto de los niños, los padres retiraron las cosas necesarias para que ellos continúen su vida normal en la habitación matrimonial, tratando de evitar que re ingresen a la habitación.

Hoy existe un edificio de departamentos en ese lote.

calle San Martín - Distrito de Miraflores

2. Otros extraños eventos sobre la Av. Reducto.

A pocos metros del anterior relato, en una residencia sobre la Av. Reducto y muy cerca a la Av. 28 de Julio, ocurren situaciones extrañas, relatados por una dama que ahí reside "desde siempre", según ella misma.

La dama aseguró que fue a mediados de los años 1940, cuando descubrió la presencia de un huésped en la casa. Sus bisabuelos residían en la zona el día del conflicto en el año 1881. Dos de los hijos de sus bisabuelos (uno de ellos su abuelo), fueron heridos de gravedad, su tío abuelo falleció en el hogar, supuestamente en la misma casa, por eso cree que ese ser, es el hermano de su abuelo.

Ella nunca conoció a su abuelo, quien falleció en el año 1924, pero gracias a antiguas fotografías reconoció al ser que frecuenta la casa como el hermano de su abuelo, fallecido en la Batalla de Miraflores, por eso decidió saludarlo cada vez que lo creía ver pasar.


Carretera de Chorrillos / Av Paseo de la República  - Distrito de Miraflores 


A principios de la década de 1950, la dama contrajo matrimonio y se mudó a una casa, adquirida por su cónyuge, ubicada en la urbanización Aurora, retornando a su casa paterna en el año 1963, con la disculpa que no se acostumbraba a la soledad de la zona, y porque sus hijos estarían más cerca al colegio.

A los pocos días de regresar a su antiguo hogar, volvió a sentir la presencia de ese ser (su presunto tío), por ello decidió inculcar a sus hijos sobre la necesidad de saludar a todos los familiares y vecinos, inclusive al “tío”, así no lo viesen, con la finalidad de ser cordiales.

Ella recuerda, que el supuesto huésped nunca la asustó, pero ignoraba que sucedería con sus hijos y su esposo una vez que estuvieran instalados.

La frecuencia con la que veía a su “tío” era variada, por ello al ingresar al salón, saludaba con un buenos días, tardes o noches; según el caso, nadie más en la familia ni el personal de servicio había comentado haber visto algo extraño, aun así la relatora decidió darle un lugar en esta historia.


Carretera de Chorrillos / Av Paseo de la República  - Distrito de Miraflores 

La dama argumentó que solía distinguir al “tío” en el comedor de diario, sentado en una de las sillas, alertando a su familia que desde esa fecha se respetaría dicho lugar, evitando que alguien más lo ocupe, pero esa alerta sólo era cumplida cuando ella estaba en la cocina, según información que le daba el personal de servicio.

Transcurrieron los años, sus hijos se casaron y mudaron, el esposo falleció, y la dama tomó posesión absoluta de esa antigua casa, residiendo sólo con una sobrina y el personal de servicio. En el año 2010, su hijo mayor se divorció, retornando a la casa de la madre, ocupando su antigua habitación.

La relatora insistió que, hasta esa fecha se mantenía la costumbre de saludar las veces que fueran necesarias, normalmente muy temprano por la mañana y antes de acostarse, además de respetar el lugar de la silla en la cocina, demás está decir que, se habían cambiado un par de veces el juego de comedor de la cocina, pero era la ubicación la que se respetaba, pues aparentemente se veía al “tío” sentado en esa posición.

El hijo, aturdido por sus problemas sentimentales, ignoró esos saludos, y la advertencia sobre la silla, aún delante de la madre, hecho que ella nunca reprochó, sin embargo una mañana, él realizó el siguiente comentario a su madre: “durante la noche he sentido que alguien me tomó del tobillo del pie derecho y me lo jaló fuera de la cama”.

La madre le aseguró que era el “tío abuelo”, el hijo pensó que era una broma y decidió cerrar la puerta del dormitorio con cerrojo. Transcurrieron varias semanas, y una noche, el hijo sintió el mismo jalón, pero además una fuerte corriente de aire que le levantó las frazadas, ante ello saltó de la cama para comprobar si las ventanas estaban abiertas, pero descubrió que estaban trancadas con pestillo, al igual que la puerta, que estaba con llave.

La mañana siguiente, mientras desayunaba en el comedor de diario, le comentó esos sucesos a su madre, y desde ese día decidió saludar y respetar la silla.

La dama me realizó estos comentarios en el año 2014, y me aseguró que su hijo nunca más fue protagonista de un acto inexplicable, pero que ella continúa viendo a su “tío”, identificándolo como una figura alta y delgada, nunca le ha visto el rostro, aunque aparente tiene la fisonomía de su tío.

  


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