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miércoles, 6 de julio de 2016

La Batalla de Miraflores

Capítulo IV.
El 15 de enero de 1881 en Miraflores
1. Antes de la Batalla de Miraflores




La razón de escribir esta publicación fue motivada por las decenas de conversaciones con personas de distintas edades y niveles educativos, sobre extraños e inexplicables eventos conocidos como paranormales, ocurridos alrededor de los lugares donde se desarrolló la Batalla de Miraflores.

La revisión de distintas fuentes me permite inferir que el ejército peruano destinó 3,000 militares, además de alrededor de 2,500 civiles, supuestamente voluntarios, muchos de los cuales eran ciudadanos extranjeros o hijos de estos, que residían o administraban sus áreas de cultivo en el distrito.

Reducto No 2    Distrito de Miraflores   Fotografía Derechos Reservados

Resulta curioso conocer que el mayor número de residentes extranjeros en el distrito de Miraflores, eran ciudadanos ingleses, quienes conociendo el posible ataque de las tropas chilenas, habían decidido enviar a sus familiares al distrito de Ancón, para que en casos extremos se embarquen en los barcos que el gobierno inglés había dispuesto para sus connacionales.

Los ciudadanos ingleses acompañaron mediante el tren a sus esposas e hijos a la provincia del Callao, y de ahí fueron transportados en carretas hacia el balneario de Ancón, retornando al distrito de Miraflores, para defenderlo. Las reseñas informan que muy pocos caballeros ingleses lograron re encontrarse con sus familiares.

Situación distinta a la actitud de los familiares de los ciudadanos italianos, quienes permanecieron en sus hogares o fueron enviados a la casa de familiares en el centro de Lima, mientras que sus esposos e hijos varones defendían la ciudad, junto a cientos de otros combatientes provenientes de distintas partes de nuestra patria, muchos reclutados de manera intempestiva, inclusive jóvenes de entre 12 y 16 años.

Alrededor de 3,800 combatientes formaron parte de los Reductos No 1, 2 3, y cerca de 1,700 personas en los No 4 y 5.

Todo el personal de tropa peruano usaba un uniforme confeccionado con tela de tocuyo de color crema, tela hecha de puro algodón que se extrae de las plantas y que luego se procesa.

Distrito de Miraflores    Fotografía Derechos Reservados

2. La Batalla de Miraflores

La escuadra chilena estuvo conformada por 8,000 personas, todos usaban un mismo color de uniforme. Los reportes determinan que se produjeron alrededor de 6,000 bajas chilenas, 4,500 heridos y 1,400 muertos,  entre jefes, oficiales y personal de tropa.

Distrito de Miraflores   Fotografía Derechos Reservados
Mientras que se registraron seis mil peruanos muertos, tres mil heridos y casi tres mil fueron tomados prisioneros. En el proceso de identificación, se detectó que muchos de los ciudadanos que defendían
el Perú eran italianos o sus descendientes.

Miraflores se convirtió en un foco infecto de insepulto cadáveres.

Hay determinadas zonas en el distrito de Miraflores, e inclusive de Surquillo, donde se produjeron los mayores decesos productos del enfrentamiento, cuyos restos tuvieron que ser colocados en improvisadas fosas comunes dos o tres días después del día de la batalla, pero ello se supone que esas fosas estuvieron ubicadas muy cerca al lugar donde encontraron a los fallecidos.

Los lugares destinados como fosa común se ubicaron junto a la iglesia matriz del Parque Central de Miraflores, entre las calles Larco y Progreso, hoy Diez Canseco; en el actual Parque Reducto No 2; entre las calles Dante, San Miguel, San Diego y Narciso de la Colina (hoy Surquillo); y en la Av. Tomas Marsano muy cerca a la actual Av. Angamos, también Surquillo.


Distrito de Miraflores    Fotografía Derechos Reservados


Parque Reducto del Distrito de Miraflores

8 comentarios:

  1. NIcolás de Piérola tenía información falsa que el ejército chileno desembarcaría en Ancón, y por eso por estrategia dispuso que la reserva fuese para allá. Esa fué la discusión con Andrés Avelino Cáceres.Muy interesante su narración señorita Fátima Rodríguez

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  2. El ejercito de linea no usaba uniforme crema. Era blanco o tela cruda de bayeta, tocuyo, loneta o brin ... Pero solo el ejercito de linea. El ejercito de la reserva usaba un uniforme azul. Los chilenls tenian varios uniformes en los que predominaba el uniforme frances azul y rojo, y tambien acero y blanco

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  3. La guerra del Pacifico de 1,879 - 1,883 , al Perú los hizo los Anglo- Chilenos es decir Gran Bretaña por la ambición de el Salitre y el Guano de Tarapacá y de Bolivia Antofagasta ya los habían planeado 10
    años antes se habían armado con modernos buques blindados y ametralladoras y fusiles que alcanzaban sus balas a 600 metros de distancia
    buena caballería y jefes Ingleses y mercenarios
    Los invasores Anglo-Chilenos fue una guerra de
    Rapiña y Holocausto , crimen matarón a 300 niños
    Robarón todos los libros de la Biblioteca Nacional
    El laboratorio de Química de la Universidad de San
    Marcos es un crimen de Lesa Humanidad y el Tratado de Ancón es nulo ,porque desconoció al
    Presidente del Perú Sr. Calderón porque se negó firmar para entregar los territorios peruanos de Arica y Tarapacá y lo deportarón a Chile como prisionero y escogierón al Traidor M.Iglesias hasta el Congreso lo desconoció así hubo muchos traidores como: Nicolás de Pistola, Ramón Castilla
    El Presidente Mariano Ignacio Prado.
    Los territorios Peruanos robados de Arica y Tarapacá volverán por la razón Jurídica o por la
    Fuerza o por las Naciones Unidas que nos ampara
    con la Resolución No 1514 de Descolonización.
    ¡ VIVA EL PERÚ CARAJO!

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    1. Como chileno, comprendo tu resentimiento pero te recomiendo que te documentes un poco más al emitir juicios tan aventurados como carentes de sustento. Aunque la guerra convenía a los intereses británicos y a sus asociados chilenos, no es cierto que el ejército chileno haya tenido jefes ingleses ni que basara su poderío en mercenarios (es más: recuerda que los artilleros del Huáscar eran ingleses que actuaban bajo el mando de Grau). Eso de que Arica y Tarapacá volverán al Perú "por la razón o la fuerza jurídica" es un desvarío propio de un bisoño posteador de Youtube y no de este sitio que se caracteriza por su seriedad, responsabilidad y mesura en los dichos.

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    2. Claro reconoces por los Ingleses nos ganaron la guerra y nos robaron los territorios peruanos de Arica y Tarapacá y su territorio y su mar del hermano de Bolivia
      Porque Chile sólo nos hubiera ganado ni un centímetro del territorio Peruano,
      Y los hermanos de Arica no son Chilenos son "Ariqueños" y en el Morro de Arica
      flameara la bandera de Arica y Peruana
      con el tiempo se Anexará pacíficamente al Perú y el falso Tratado de Ancón es nulo Jurídicamente porque Tacna y Arica tenían que devolver en diez años sólo devolvió Tacna y Arica ????.
      Perú es el país más rico en el Mundo en su Costa ,Sierra y Selva .
      Por la fuerza volverán Arica y Tarapacá.

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  4. Transcribo fragmento del libro "Bajo la Tienda" de Daniel Riquelme que da cuenta de los horrores de la guerra que los textos de historia no cuentan: "...Pero antes de ver lo que en realidad pasaba en Lima, conviene dar una postrera recorrida a nuestras tiendas, dándole, con permiso, este poético nombre al suelo raso y al cielo desnudo; pues no había más para descanso y abrigo.
    Los mismos heridos, en la Escuela de Cabos, los que no cupieron en las salas y corredores, estaban en los patios, a toda intemperie.
    ¡Eran cuatro mil los que penaban en aquel horrible purgatorio!
    Soplaba, viniendo de todas partes, un viento peor que de albañal, hálito de sepultura, que se aspiraba espeso, tibio y vagueante.
    Ni las brisas de la campiña ni la del mar cercano alcanzaban a barrer los hedores de aquella nevada de cadáveres, recalentados por el sol, que cubría el suelo.
    Cuando el alba de 16, salí de mi ruca, vecina a la de un campamento de chinos que habían pasado la noche fumando opio y jugándose a las cartas lo robado entre los escombros o a los muertos, sentí que con la primera bocanada de aire libre había tragado una porquería indefinible.

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    1. Las bestias caminaban espantándose, a cada tranco, de esos bultos extraños a los cuales una mano ebria o loca parecía haber dado las actitudes más extravagantes y los gestos más ridículos.
      Poco después, los médicos hablaron de la necesidad de sacar inmediatamente a los heridos de aquel ambiente envenenado, por lo menos de desahogar de algún modo el recinto de la Escuela de Cabos, donde se apiñaban cuatro mil hombres en toda la invalidez de la miseria humana.
      Temían con sobrada razón que de un rato a otro se declarara la fiebre gangrenosa, soplo tremendo que habría apagado en pocos instantes el candil de la vida que oscilaba en ellos.
      En un cuarto, y no muy grande, el segundo piso, estaban el comandante Souper, Marcial Pinto, Camilo Ovalle y tres o cuatro oficiales más, cuyos nombres no recuerdo. Desde las camas, por las ventanas entreabiertas, dando paso a ese aliento pestilente del campo, se divisaba el más horrible paisaje que podía ponerse delante de sus ojos.

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    2. Sintiendo a la muerte en sus propios cuerpos, la veían, además, por todas partes; porque en todas partes se descubrían cadáveres asquerosos de hombres o animales, espantosamente hinchados, unos ya comidos en parte, otros mutilados por un culatazo o un golpe de granada.
      Algunos ardían suavemente, despidiendo una hebra de humo que, tiñéndose en la noche, hacía el fantástico efecto de un enjambre de candelillas.
      Los gallinazos, repletos de comida, coronaban por cuadras los bardales de las tapias, y cuadrillas de perros cruzaban los cañaverales a la carrera. Entres las cañas se podrían miles de cadáveres enemigos.
      Y alternando con aquéllos, bandas de chinos que registraban a los muertos, los rociaban con parafina y les prendían fuego entre las risotadas y chanzas de su extraña jerga por cada peruano que reconocían.
      Otros recogían cápsulas para rifle, que después vendían a buen precio, las intactas. Las usadas fueron a parar a Inglaterra en forma de barras de cobre.
      Entrando a las cocinas del hospital, nubes de moscas que habían andado por todas las inmundicias, cubrían la carne, el pan y los utensilios.
      El paladar, a pesar del hambre, se contraía como esponja. Afortunadamente, los heridos estaban lejos para ver aquello.
      Pero quedaba para los buenos, en medio de todas las tribulaciones, un dulce consuelo: las grandes acequias de agua cristalina que culebreaban por la verde campiña, trayendo a la memoria el recuerdo de los campos chilenos.
      Se tomaba agua a todas horas y el que menos dos veces se bañó en el día; más bien el preciado líquido llegó a dar fatigas de asco en las telas del estómago.
      Acababa de descubrirse que debajo de las aguas había cientos de cientos de cadáveres, deshaciéndose como panes, ¡y cadáveres de negros a los que acaso era ésa la primera agua que les llegaba al cuerpo!
      Esto debíamos haberlo presumido; pues no podía ser de otra manera, dado lo que se contaba. En aquellas acequias, barrancosas y bordadas de sauces y matujos, buscaban refugio, en las ansias de la vida, los perseguidos; pero ahí llegaban los nuestros como a cazar ranas a palo y, tragando cieno, morían los infelices por la doble; porque detrás del yatagán entraba la bala, seguida de este responso: ¡No te gustaron las minitas! -¡Volvé a travesear con ellas!..."

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