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miércoles, 24 de febrero de 2016

La Ferretería de la calle Colina

Capitulo IX.


Parque Reducto No 5  - Distrito de Surquillo 

El distrito de Surquillo

3. La Ferretería de la calle Colina


A inicios del año 1990, una dama instaló una ferretería en un antiguo local comercial, en una transversal de la calle San Rosa, a los pocos días de la apertura, una vecina le sugirió que debería colocar velas e incienso, porque los antiguos arrendatarios le habían comentado que en dicho local penaban.

Según la relatora, al inicio sintió sensaciones heladas, pero podía ser por los productos disolventes y las pinturas, hasta que algunos clientes le devolvían esos productos aludiendo que habían perdido su efectividad o que parecía que los había vendido vencidos (por eso años no se colocaba la fecha de vencimiento en los productos).

La dueña de la ferretería comenzó a pensar en varias razones: el proveedor no entregaba los productos en buena calidad, el ayudante no manipulaba adecuadamente los productos, hasta quizá pensó que el local estaba muy caliente debido al calor del verano, por ello decidió colocar un par de ventiladores y una cámara filmadora en el almacén, dirigida exclusivamente hacia esos productos.


calle Colina - Distrito de Surquillo - Fotografía obtenida de Google
A los pocos días, al revisar las grabaciones, observó que algo se dirigía a esa zona, y al poco tiempo desaparecía, como el área era muy oscura, decidió mantener los fluorescentes encendidos durante toda la noche para una mejor visualización. Transcurrieron varios días hasta comprobar que la escena se repetía, pero la imagen ya era más clara, ese algo, tenía el aspecto de ser una persona, algo subida de peso, que se acercaba a los disolventes y pinturas, durante algo más de 20 segundos y luego aparentemente se retiraba. La descripción no concordaba con ninguno de sus dos ayudantes, jóvenes delgados, los cuales nunca se quedaban en el local, ni tenían las llaves de acceso, aunque residían en el barrio.

Un fin de semana, la dama decidió revisar todas las paredes y el tragaluz del local, para comprobar que nadie pudiera ingresar desde alguna casa vecina, y aprovechó para realizar un inventario con su esposo y su hijo varón, colocando a una de sus hijas en la recepción para que no pierda de vista las imágenes desde la cámara filmadora.


calle Colina - Distrito de Surquillo - Fotografía obtenida de Google
En el momento en que la relatora y su esposo estaban contando los tarros, botellas de pinturas y disolventes; la hija creyó ver a una sombra acercarse a ambos, ella pensó que era el hermano, pero justo él había salido del local y acabada de entrar al área de despacho donde estaba el equipo de video. Ambos se asustaron al ver la pantalla de transmisión, pero esta no estaba grabando, simplemente transmitiendo, por ello no pudieron mostrárselo luego a sus padres, fueron sólo algunos segundos porque luego esa extraña sombra desapareció.

Al instante ambos fueron a narrarles a sus padres lo sucedido, y el papá les respondió que creyó sentir un frio helado en su espalda, pero no le dio importancia, debido a que estaba en la zona con esos productos que son muy fríos, pero lo curioso fue que la relatora siempre sentía esa sensación de frio, esté o no cerca a los disolventes.

Para evitar esos problemas, decidió no vender ni pinturas ni disolventes, pero para los otros miembros de su familia, lo mejor era dejar el local.

Al culminar el contrato de alquiler, la relatora decidió traspasar la ferretería, pero ella me confesó, que desde que dejó de tener esos productos, la sensación de frío cesó.


Parque Reducto No 5  - Distrito de Surquillo 




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