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lunes, 23 de mayo de 2016

Una chacra en la calle Suarez

Capítulo VI.

Cerca de las líneas del tren

3. Una chacra en la calle Suarez

calle Tacna - Distrito de Miraflores
Hasta mediados del siglo pasado, un amplio terreno de la actual calle Domingo Orue y la Av. Paseo de la República, a la altura de la cuarta cuadra de la Av. Angamos, era un campo de cultivo que cruzaba la actual vía Expresa, varias cuadras hacia República de Panamá (hoy distrito de Surquillo).

Sobre la calle Orue se había construido una hermosa residencia con un amplio jardín, árboles, arbustos y flores, colocando al centro una hermosa glorieta, desde la cual se divisaba todos los linderos de la propiedad.


calle Domingo Orue - Distrito de Miraflores 
La dama que me relató esta historia, recuerda que ella era muy niña cuando escuchó a su abuela reclamar, muy molesta, que no deseaba que la casa fuera dividida por la necesidad ciudadana que transite un servicio público, sobre todo porque se eliminaría la glorieta.


Sería alrededor del año 1940, cuando la relatora solía jugar en el amplio jardín, al cual le había crecido un imponente cerco vivo. 

Era constante era distinguir, entre las plantas, a muchos jardineros durante todo el tiempo, junto a las vistosas flores. Lo que a ella le llamó la atención fue notar entre los trabajadores, a un muchacho muy delgado, el cual acostumbraba caminar hacia el cerco vivo y perderse entre las plantas.

Durante los años de escuela, dejó de prestar atención del personal que laboraba en su casa, hasta el año 1960, en que se celebró el cumpleaños de uno de sus hermanos menores.

Su hermano e invitados se la pasaron jugando con una pelota, hasta que la bola fue lanzada al otro lado del cerco vivo, la relatora ahí descubrió que, detrás del cerco vivo, había un alto muro de cemento, y que no existía alguna puerta que comunique ni conecte con la calle.


zona agrícola del Distrito de Miraflores 

En ese instante recordó las extrañas desapariciones del joven que se perdía entre las plantas, por eso decidió preguntar a su madre y abuela.

Ambas le comentaron que habían escuchado, sobre aquel sujeto vestido con ropa clara, merodeando los jardines, ellas nunca lo habían divisado, pero algunos trabajadores si hablaban sobre el joven desquiciado que parecía tratar de comunicarse, pues se le veía mover los brazos como solicitando lo acompañen pero siempre ocultando el rostro, porque cuando alguien se le acercaba, el sujeto desaparecía, generalmente entre las plantas o en el cerco vivo.

La joven recordó que siendo niña varias veces trató de acercarse al sujeto, pero que repentinamente desaparecía, siempre entre las plantas.

Las chacras ubicadas en Surquillo se convirtieron en viviendas, la dama contrajo matrimonio y se fue a vivir al extranjero, hacia inicios del siglo XXI, la dama enviudó, y regreso al hogar familiar, al cual había retornado eventualmente, pero sólo como visita.

La casa ya no tiene el cerco vivo, es visible toda la pared, sólo hay dos personas de servicio doméstico, el jardinero acude una vez al mes a cuidar los pocos rosales que quedan y parte del jardín, ahora recortado, por haber construido un departamento para una de sus sobrinas.

La relatora volvió a la habitación de su niñez, desde la cual se divisaba el otrora hermoso jardín, lo curioso fue que unos días después de establecerse, una tarde cerca del ocaso, divisó al joven vestido con ropa clara, acercándose a algo, que resultó ser una maceta, al poco rato movió los brazos sin coherencia para luego dirigirse hacia el muro y desaparecer mientras lo atravesaba.

Según la relatora, ningún miembro de la familia le ha hecho alguna vez algún comentario sobre ese extraño ser.




calle Salaverry - Distrito de Miraflores

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