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martes, 14 de junio de 2016

La calle José de la Torre Ugarte

Capítulo V.

Los eventos paranormales cerca del ocaso

4. La calle José de la Torre Ugarte.


calle José de la Torre Ugarte  - Distrito de Miraflores

Un par de relatos provienen de una misma calle, José de la Torre Ugarte, perpendicular a las avenidas La Mar y Mendiburo, fue una zona donde se instalaron a principios de la década de 1930, muchas quintas para los residentes de clase media y pobre del distrito de Miraflores.


4.1 Un carrusel que se mueve solo

En el año 1996 un vecino miraflorino, quien residía desde el año 1970 en dicha calle, me comentó esta curiosa historia, que sucedió en dos etapas.

El caballero vivía con su esposa y sus tres niños menores de edad, él trabajaba de lunes a sábado, mientras que la señora se encargaba de las labores del hogar, según palabras del relator, ella, aparentemente nunca observó algo insólito.

Las narraciones empiezan con las extrañas visiones de la hija mayor, la niña, tenía asignado el dormitorio cuya ventada daba a un pasaje. Una noche creyó ver algo que atravesaba las dos paredes, que se dirigía a la habitación de sus hermanos, quienes a los pocos minutos empezaban a discutir.

Otra noche, la visión fue más nítida, porque apareció algo semejante a una persona pero sin forma, que traspasó la pared de su cuarto para volver a cruzar la otra pared hacia la habitación de sus hermanos, quienes a esa hora estaban durmiendo. A la mañana siguiente, ambos nuevamente empezaron a discutir, por ello, la niña creyó conveniente comentárselo a sus padres, quedando como una singular conversación.

Como aparentemente nadie le dio importancia a su relato, decidió estar atenta para ver si el evento se repetía, y efectivamente sucedió varias veces entre espaciadas fechas; en cada suceso, ella se lo comentaba a su padre, pero el comentario quedaba relegado porque casi siempre en el mismo momento sus hermanos estaban discutiendo en su habitación. Sin embargo, su padre (el relator), había apuntado cada uno de los incidentes vividos por su hija.

Una noche en que la niña había viajado con su madre, para visitar a unos familiares, el relator decidió dormir en ese cuarto, para tratar de verificar sus comentarios y los incidentes.

En la tercera noche divisó algo parecido a una sombra en medio de la habitación, hasta desaparecer, por ello decidió caminar hacia el cuarto de sus hijos, quienes estaban durmiendo, para evitar despertarlos no encendió el foco, pero se mantuvo parado en el umbral de la puerta, para comprobar si divisaba algo extraño.

A la mañana siguiente, los niños volvieron discutir echándose la culpa uno al otro, sobre los desórdenes de las cosas del otro.

Muy sereno el padre conversó con sus niños, solicitándoles que confíen en él, porque trataría de solucionar ese problema, pero primero los niños deberían mudarse a la habitación matrimonial, para esperar a la supuesta sombra pero con los focos encendidos.

En los siguientes días no sucedió nada, hasta la noche anterior a la que regresarían su esposa e hija. Esa extraña sombra apareció en la habitación de sus niños, el relator, asombrado, vio como se movían los libros y artículos del estante, abriéndose el ropero, y ver salir “volando” algunas prendas de vestir, que yacían sobre el suelo o sobre la cama.

Ante la presencia de lo inexplicable, el relator se informó sobre ¿por qué sucedían estos eventos?, y decidió aplicar algunas recomendaciones, como gritar, maldecir, amenazar hacia el aire para que deje de molestar a sus hijos, retándolo a actuar si continuaba asustándoles.

Antes de empezar a actuar de manera violenta, decidió mudar por unos días a sus tres hijos a la casa de un familiar, luego de aplicar las medidas preventivas, los niños regresaron al hogar, y les sugirió que en lo posible eviten discutir y menos en su habitación, así vean que existe un inexplicable desorden, que traten de ser solidarios, arreglen sus cosas, sin gritar ni pelear.


Carrusel - fotografía obtenida del internet
Carrusel - fotografía obtenida del internet
La calma regresó al hogar hasta el año 1984 en que nació su cuarta y última hija, cuya cunita fue colocada en la habitación de la hermana mayor.

A los pocos días, la hija mayor volvió a comentarles a sus padres sobre algo extraño que notaba cerca a la cuna de su hermanita. Ella reparó que la bebé sonría ante el movimiento del carrusel, el cual giraba sin que nadie lo girase, también se veía que la nena alzaba sus brazos, como deseando que alguien la levante.

El relator sintió temor y decidió comentárselo a su esposa, por ello movió la cuna de la bebe a la habitación matrimonial, y fue en su habitación que la pareja constató que efectivamente el carrusel giraba sin que alguien lo moviese, junto a la alegría de la nena. El padre creyó conveniente regresar la cuna a la habitación de la hermana; quien no estaba muy contenta al saber que alguien más la acompañaría, felizmente sin asustarlas.

A las semanas se realizó el bautizo de la bebe, se invitó a muchas personas a la casa, quienes ingresaban a la habitación de las niñas para mirar a la bebé, pero la sorpresa de algunos creó confusión entre las visitas, pues la mayoría salían apresurados de esa habitación e inclusive de la casa, argumentando varios de ellos, de manera muy nerviosa, que alguien estaba sentado en el aire, junto a la cuna de la bebe. Es de destacar que nadie dijo que el extraño realizara algún ademán ni movimiento, simplemente parecía paralizado, como detenido en el tiempo pero mirando a la bebe.

Cuando la niña cumplió un año, la madre decidió retirar las barandas protectoras de la cuna.

Una tarde en que la madre estaba lavando en el patio, escuchó un fuerte golpe, como si la bebe se hubiera caído de la cuna, cuando la señora ingresó a la habitación, descubrió que la nena estaba sobre el suelo pero encima de cuatro almohadones, dos pequeños provenientes de la cuna y otros dos grandes de la cama de la hermana, ubicado a varios metros de distancia.

La madre estaba segura que ella nunca había colocado los almohadones grandes ni en la cuna y menos en el suelo, por eso no tenía ni idea de cómo habían llegado a colocarse debajo del cuerpo de la bebe. Cuando llegó la hermana mayor, respondió que ella si sabía cómo se habían movido esos almohadones.

A los pocos meses la familia se mudó de casa, pero residiendo en la misma zona de Miraflores.



calle José de la Torre Ugarte  - Distrito de Miraflores

2. Una dama embarazada en la calle José de la Torre Ugarte.

El siguiente relato tuvo origen a principios de los años 2000, comentado por una dama, quien recuerda que cuando ocurrieron los extraños sucesos, ella estaba recién casada y con dos meses de embarazo.

Por su estado, pocas veces podía dormir durante toda la noche, casi todas las madrugadas, alrededor de las 3 a.m., solía ir a la cocina para prepararse algo caliente para beber, cuando le pareció ver atravesar algo por la pared, desapareciendo de manera inmediata, pero ella atribuyó esa visión a la oscuridad de la noche y al cansancio.

Otra noche de insomnio, mientras estaba en la cocina, volvió a observar que algo caminaba en el comedor, trató de seguirlo y se dio cuenta que aparentemente atravesaba la pared que conducía a la habitación de su futuro bebe. Rápidamente ingresó a dicho cuarto pero al tratar de encender el foco, este no prendió, supuso que estaba malogrado o quemado, se acercó hacia la cuna manipulando el interruptor de la lámpara colocada sobre una mesita, pero esta tampoco encendió, al no poder ver nada, regresó a su cuarto y se acostó.

A la mañana siguiente, ingresó al cuarto del bebe y esta vez los focos del cuarto y de la lámpara si encendieron.

A los pocos días y nuevamente a la medianoche la dama estaba por ingresar a la cocina pero modificó su paso al volver a apreciar a una supuesta sombra entrar a la cocina y atravesar la pared, dirigiéndose hacia el cuarto del bebe, una vez dentro de la habitación del futuro bebe sintió un viento helado, a pesar que las ventanas estaban cerradas, al apretar el interruptor otra vez no encendió el foco, al acercarse a la mesa de noche, descubrió que la lámpara se encontraba en el suelo, pero aún enchufada, aun así tampoco encendió el foco.

Desde ese día la dama embarazada evitaba ir a la cocina durante la noche, pare ello colocó un termo con agua caliente en su dormitorio, preparado por la empleada, previo interrogatorio, sobre si ella también veía cosas extrañas en la casa, entre las respuestas negativas, la empleada aseguró que ella nunca había dejado la lámpara en el suelo, pero que notaba que algunos juguetes y peluches a veces eran encontrados sobre la cama o en el suelo, cuando ella estaba segura que luego de sacudirlos los había vuelto a colocar sobre la repisa.


calle José de la Torre Ugarte  - Distrito de Miraflores

Llego la fecha del alumbramiento y después de ser dada de alta del hospital, la dama optó por ir a vivir a la casa de su madre, e insistir a su esposo que lo mejor era mudarse, argumentando que la humedad del distrito, podría hacer daño al bebe.

Casi un mes después del nacimiento de su niño, la dama regresó a la casa para colaborar con la mudanza. Durante el proceso de empacar las cosas y muebles, una vecina se le acercó para despedirse, y en medio de la conversación le comentó que era normal que los residentes de esa casa no permanecieran más de seis meses, por el espectro que ahí vivía, el cual según todos los antiguos inquilinos, era muy violento.

Cuando ambas compartieron vivencias, descubrieron que era la primera vez que una dama embarazada estaba residiendo en dicha casa, quizá por ello no hubo rastros de violencia.


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