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martes, 8 de marzo de 2016

Dos departamentos en la calle Ribyero

Capítulo VIII.

El Reducto Nº 2.

4. Un edificio ubicado en la calle Ramón Ribeyro y la Av. Benavides




Los siguientes dos relatos provienen de un mismo edificio localizado en la calle Ramón Ribeyro, muy cerca a la Av. Benavides.

a. Un departamento sobre la Av. Benavides


Av. Benavides  - Distrito de Miraflores

A uno de los departamentos ubicado sobre la avenida Benavides, se mudó una pareja recién casada (año 1984), ambos laboraban hasta muy tarde y regresaban al hogar muy agotados, comían algo ligero y se acostaban para levantarse al ocaso, para practicar deporte.

Una noche, una fuerte luz los despertó, algo parecido a un resplandor que provenía de una de las paredes, surgiendo justo al frente de su cama, la ventana hacia la calle estaba al lado derecho y aparentemente las cortinas eran lo suficientemente oscuras para evitar el paso de la luz, sin embargo se observaba el dormitorio totalmente claro, y en medio de ese resplandor apareció la figura de alguien vestido con un traje de color claro, podría ser blanco o marfil, con algo similar a un palo en su mano derecha, mientras se acercaba a la pareja atravesando la cama matrimonial.

El ente parecía estar parado sobre la cama, pero sólo se le veía la parte superior, desde las rodillas, cuando llegó al medio de la cama, prácticamente entre los cuerpos de la pareja (a la altura de las rodillas), el ente y el resplandor desaparecieron.

La pareja pensó que había sido una pesadilla comunitaria, ninguno logró dormir el resto de la noche, porque se dedicaron a revisar las paredes, ventanas, puertas, hasta que les llegó la madrugada. Evitaron llamar a la policía, porque el evento era difícil de creer por ellos mismo.

La noche siguiente, comprobaron que las cortinas no permitían el paso de la luz ni desde la avenida ni desde la calle, sin embargo los dos estaban seguros que el resplandor provenía desde la pared, no desde la ventana.

Unas semanas después de ese extraño suceso, el incidente se repitió, y al igual que la primera vez, el ente se encontraba prácticamente en medio de la cama, pero en esta oportunidad observaron que movía el brazo izquierdo de manera sutil, como si deseara mostrar algo o solicitar lo acompañen, esta vez decidieron mirar un poco más, notando que la vestimenta era de color crema, que tenía algunos bolsillos, pero que no se le podía mirar el rostro, cubierto totalmente por el haz de luz, desapareciendo segundos después.

La pareja colocó uso pequeños iluminadores para que la habitación no esté totalmente oscura, sin embargo varias semanas después nuevamente volvió a repetirse el mismo insólito suceso.

La pareja decidió moverse a la otra habitación, cerrando con llave durante las noches la habitación de los extraños eventos, pero ello no impidió observar, varias semanas después, el mismo resplandor desde el borde inferior de la puerta en aquel cuarto, ahora vació, lo cual suponía que el extraño volvió a aparecer.

La madre de la joven, llevó a un sacerdote para que realizara todos los rituales necesarios para evitar que se repitieran esos hechos, lo cual incluía encender velas y mantenerlas prendidas durante todas las noches en la habitación donde aparecía el resplandor.

La calma duró un largo tiempo, aunque nunca más volvieron a ocupar su dormitorio original, cuando se acercó la fecha del vencimiento del contrato de alquiler, el conyugue, quien fue el que me relató esos sucesos, me comentó que por insistencia de la esposa, decidieron no renovar el contrato, pues ella aseguraba que en cualquier hora del día también se veía el resplandor.

Él no estaba de acuerdo con la decisión, pero le parecía que el costo del alquiler era inferior a lo normal, para la excelente ubicación del departamento.


b. Otro departamento ubicado frente al parque Reducto



Parque Reducto No 2 - Distrito de Miraflores

El segundo relato, proviene de un caballero que residía en uno de los departamentos con vista al parque Reducto, el me comentó que desde que adquirió el inmueble, en la década de 1970, sintió que alguien lo acompañaba, a pesar que residía solo.

Otras veces, creía distinguir alguna sombra entre la sala y la cocina, pero siempre lo atribuyó a las luces de los vehículos de servicio público, que por esa época transitaba por la zona. Hasta que una mañana y con la luz del día, observó la sombra, pero evitó comentárselo a los vecinos o parientes, porque posiblemente nadie querría ir a visitarlo debido a esa peculiar visión.

El relator estaba muy contento con la hermosa vista del parque Reducto, sin embargo le comenzó a incomodar la frecuencia con que veía la sombra, inclusive, algunas de sus constantes visitas le habían hablado sobre el extraño personaje que parecía aparecer y desaparecer en cualquier lugar de la casa, y en cualquier momento, a lo que él siempre respondía con una sonrisa.

A mediados de los años 1980, el relator decidió alquilar el departamento.

Desde que fue ocupado por sus inquilinos, nunca escuchó algún problema relacionado con la sombra.

A mediados del año 1990, varios de los ataques terroristas ocurridos en la zona, empezaron a perturbar a sus inquilinos, en especial uno ocurrido en la esquina de la Av. Benavides y Paseo de la República, a una cuadra del departamento, el cual lo remeció y rompió algunos vidrios.

Por alguna razón, desde esa fecha, sus inquilinos empezaron a incumplir los contratos, haciéndole perder dinero, pues aludían problemas económicos así como algunos sobre las instalaciones, que no requerían importantes sumas de dinero para que sean arreglados, por ello parecían excusas para no pagarle; otros gastos, que debieron ser asumidos por el inquilino los debió pagar él, como por ejemplo, cambiar los vidrios o arreglar las puertas que se habían descuadrado por efecto de la explosión.

Y así fue cambiando de inquilinos, prácticamente no duraban más de un año, hasta mediados de la década del 2000, la mayoría que llegaba a cumplir el contrato, se iban sin cancelar las deudas de los servicios, inclusive sin pagar los arbitrios y el mantenimiento, aludiendo similares problemas en el departamento, aunque en su conciencia, el relator me confió que creía saber de qué se trataba.

En el año 2009, el relator decidió volverla a habitar, pero en ella mantenía la extraña sensación de tener compañía, por ello recurrió a chamanes, espiritistas y hasta contactados, realizando muchos rituales, con el deseo de eliminar esas raras alucinaciones que ya le incomodaban, pero todo fue inútil.

Al año siguiente decidió venderla, aprecio de oferta, según él.

Parque Reducto No 2 - Distrito de Miraflores




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